domingo, enero 29, 2012

los límites de la moral

 

Es en este punto donde el resentimiento debilita la autobiografía de Arenas: el enjundio gay desemboca en manifiesto gusano. Y su autobiografía, más que ser un texto que pueda enriquecer la discusión revolucionaria termina llevando agua al molino del vargasllosismo liberal. El caso Perlongher es distinto: al convertirse en militante homosexual, el poeta Perlongher rompe con el trotskista Política Obrera en el que militaba. Su alejamiento lo fundamenta explícitamente en la mojigatería de la izquierda setentista. Pero esta crítica no lo convierte a Perlongher en un reaccionario.

Ese párrafo está en el corazón de una reseña muy interesante que Guillermo Saccomanno le dedica al libro del escritor uruguayo Roberto Echevarren llamado Las noches rusas, materia y memoria. Maravilloso le parece el libro al reseñista, me gustaría leerlo porque pienso que debe ser así.

Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe:

enjundioso
  • esencial, principal, importante, sustancioso
  • vigoroso, impulsivo, enérgico, poderoso

Me genera tristeza encontrarme con ese párrafo dentro de un universo que pretende contar una lectura apasionada. el enjundio gay desemboca en manifiesto gusano Se es gusano si se repudia la revolución desde el fondo de la misma. El cuerpo molido no alcanza para penetrarla, para modificar la mirada que la supo concebir. Revolucionario y reaccionario no se cuecen en la olla en la que se cuece Reinaldo Arenas. Reinaldo Arenas es un útil para Saccomanno. Se sirve de ese “enjundio” hasta que no le sirve más. ¿Enjundio qué vendría a ser? Berrinche raro que no se entiende, ese que si los padres son buenos lo delegan en un psicólogo. El profesional entiende la situación por la que ha pasado ese sujeto enjundioso, el comprende el berrinche disonante. Entiende que no es su culpa, Pero los trapos sucios se lavan en casa, pero los rituales no se tocan, nada que realmente importa se modifica. Lo grande, el ideal, lo que realmente importa, no se toca. Con eso no se jode. ¡Callen a ese enjundioso de una buena vez!

Sigamos, en todo caso, la experiencia gay podría llegar a servir para ajustar un poco los tornillos, los nuestros, nosotros que somos abiertos y que tenemos autocrítica; claro, siempre se puede mejorar.

Gusano, allá enfrente está la otra costa, adonde desembocan los gusanos. Ese término sigue vigente jugando de infierno en esa moral estrábica que no mira para abajo ni para los costados. Gusano es precisamente aquel que no quiere ser revolucionario, que habiendo nacido dentro la comunidad no quiere ser como ellos, que quiere ser otra cosa y que para ser otra cosa distinta de aquello que se encuadra dentro de ese proyecto, de esa cosmovisión a la que el gusano no le tiene paciencia porque no quiere, porque no puede. El gusano nacido en Cuba es primero un desertor, alguien que sin conocer Miami les dijo no a ellos. Se tira al mar en busca de alguna costa donde desembocar su cuerpo y su verdad. No importa, allá enfrente hay gusanos; acá adentro revolucionarios que nos cuestionamos, que nos perfeccionamos.

sábado, enero 28, 2012

metáfora de la ciencia

 Comme le souligne Deirdre McCloskey, les modèles ne sont que des histoires qui servent à mettre en évidence certains éléments d’un phénomène, comme le ferait une métaphore [15]. Il est aussi absurde de leur reprocher de ne pas retranscrire la réalité économique qu’il le serait de reprocher à une carte de ne pas retranscrire la réalité de son territoire.
Más vale tarde que nunca. Ahora recién me cierra todo. No hay ser, hay metáforas, pero también hay ciencia, es eso, conseguir unir un punto con otro dentro del mismo plano, que no es poco. El lenguaje es algo racional, igual que la matemática en algún punto, en más de un punto. El arte entraría a jugar en todo el campo abierto que queda a los costados y por arriba de la ruta que uno a las dos ciudades, a los dos puntos.

cuando el maquiavelismo asoma

El artículo tiene una profunda raigambre maquiavelista en el mejor sentido de la palabra. Maquiavelista porque piensa la política en términos de una partida de pocker. Mantener el poder es lo primero, de eso no quedan dudas al leer el texto. Después -como forma de limitación impuesta a sí mismo- aparece el lado ético de la cuestión. La “izquierda” y “la dereCHa”. Hay que ser de izquierda para dormir tranquilo. Si detrás del kirchnerismo solamente está el revoque de la pared, sería todo un alivio.
El artículo es maquiavelista porque se mueve en términos abstractos. No aparecen políticas concretas que habría que implementar. Estas están referidas implícitamente pero bien resguardadas dentro del cajoncito donde se guardan las actas de los requisitos y las metas que hay que tener para ser de izquierda. Dicha acta no se discute, la izquierda es tratada como algo ya establecido. Lo que hace que quede la mesa limpia para que se ejecuten las estrategias personales para la partida en la que están en juego las llaves del cajón en donde las actas implícitas están guardadas. Lo que obsesiona es ocupar el lugar de la izquierda dentro del arco político local. La ética son las actas que ya se trataron en otros tiempos y en otros lugares que no son la esfera pública y masiva.
Los huecos oscuros que acosan al texto son los de las posibilidades más allá de la potestad por sobre la política circunstancial. Si no se es “más de izquierda” es porque de ese modo se pondría en peligro el poder de aquellos que gobiernan. De allí que las consignas del cajoncito son negociadas solamente a cambio de asegurar la continuidad de los nombres en el poder. Una vez en ese lugar, con la hegemonía de los significantes bajo el brazo, todo lo demás puede tomar formas distintas que la izquierda no estará en juego porque la izquierda será aquel que consiguió encarnarla.

lunes, enero 23, 2012

soy medio pelotudo

Esta tarde fui a hacerme unas plantillas. Piso mal, no sé, y eso me genera contracturas en el pie, la pierna, la espalda, el cuello y la cabeza.
Una vez ahí, con la horma ya calada por el ortopedista, le pregunto de onda: ¿Qué hago con una zapatilla que me aprieta me aprieta en el dedo chiquito? Regalalas ya, fue lo que me contestó sin dudar. Ah, yo pensaba que con el uso el cuero se iba a ir adaptando a mi pie, se iba a estirar y final feliz, me iba a dejar de hacer sufrir al caminar. No, -nuevamente el profesional- es al revés, el pie se va adaptando al zapato y no al revés.
Debí asumir que se trató de otra mala pasada de la cultura del ahorro.
¿Por qué sufro apegado a los objetos antes de privilegiar mi impulso más nato a deshacerme de ellos?

viernes, enero 20, 2012

Todas cosas buenas

 

Del Cortázar hombre perviven algunas imágenes cristalizadas, injustas como todo estereotipo: el antiperonista acérrimo y despectivo; el porteño enamorado de París que usaba el lunfardo arrastrando la rr; el intelectual parecido al Oliveira de Rayuela pero también el entrañable cronopio juguetón; el emblema del boom latinoamericano; el que adoptó la izquierda junto con la guayabera y el habano; el viudo inconsolable de Carol Dunlop, su última mujer.”

Qué ganas de joder, eh. Así hay que vivir.

comentarios sobre Sarlo y su crítica al kirchnerismo

¿Sabés lo que pasa, Q? Sarlo mostrada como opositora visceral hace que se derrita su discurso. Es efecto del lugar en el que se la pone: la pura negatividad. Mirá una cosa: ¿Qué diferencia hay entre Sarlo como opositora visceral o un tachero en la misma actitud? La chapa que tiene Sarlo como intelectual, nada más, porque el discurso de la visceralidad sería prácticamente el mismo. El discurso enunciado a viva voz, siempre, tiene pocos matices, carece de tonalidades. Es un discurso plano que se queda con lo primero que salta a la vista, que es siempre lo más fácil de deglutir, y así la situación impugnada queda atosigada en ese vapuleo sin que haya sido mostrado todo el jugo que los intelectuales le pueden sacar. El jugo crítico, que para eso están los intelectuales. Para la oposición al gobierno de Cristina quedarse en las faltas éticas y morales —que son las que aparecen primero a la vista de cualquiera porque son las que enseguida podemos comparar con nuestra ética y nuestra moral— sería pararse en una posición de "678 negativo". Por esa vía pondríamos el discurso de Sarlo dentro del ring al que se subieron todas esas cartas abiertas que ahora salieron y que no presentan nada nuevo, solamente muestran cada uno su afiliación a la moral, la historia y al discurso que viene siendo hegemónico en el campo cultural. Nadie lo transgrede, todos muestran públicamente que son intelectuales y que tienen derecho de llevar esas banderas. Se pelean a ver quién puede llevar esas mismas banderas. Es una lucha de nombres propios, cualitativo y cuantitativo (cuántos y quiénes). Así, en ese plano, no queda otra que discutir dentro de embudos en donde aparecen intrigas irresolubles a ese nivel de discurso en el que las consignas son sagradas y en donde las temáticas que surgen son del calibre de, por ejemplo, si siendo kirchneristas se puede ser igualitarista o no, etc. Se discuten las identidades. Es casi una discusión religiosa. Todos quieren el bien de la Humanidad pero cada uno con su dios; cosas que no se modifican por medio del diálogo. La razón argumentativa no resuelve identidades que no quieren ser resueltas. Fíjense que en esas cartas no se discute el cómo. No se lo discute porque ciertos valores están directamente asimilados a determinados resultados. Ej.: Asignación por hijos para todos, bien, joya, ¿quién se puede oponer a eso así sin más? El tema es profundizar en cómo se consigue a largo plazo. Eso no se discute. Se discute por el quiénes son los más adecuados para llevar a cabo la misión de que todos los chicos coman, después no se avanza más. El cómo no llega a primera fila. Por eso, vuelvo con la ubicación en las afueras del discurso oficial kirchnerista que me gustaría que tuviese Sarlo. Sería una pena dejarla en ese espacio de las cartas y contracartas en el que el diálogo enriquecedor es muy limitado, dedicada a pegar lo más fuerte que se pueda ahí donde el rival muestre sus descuidos más visibles de modo que se generen estridencias que conmuevan a la población.
Eso fue la Alianza de De la Rúa y Chacho. Estaba perfecto que se denunciasen los curros de Menem, pero como la diferencia se marcó sólo en ese plano, el modelo de país siguió siendo el mismo y lo único que cambió fue que asumió una cara seria y amarga en lugar del presidente ordinario, bruto y fiestero que era Menem. Eso mismo es Italia sacando a Berlusconi para poner a un reconocido financista. No sirve, no cambia nada, porque el que asume sólo tiene el compromiso de cambiar de aspecto. Con todo el resto del poder político que le corresponde por el cargo que ha asumido, puede hacer lo que quiera. Nadie le va a demandar al 2° día de haber asumido que modifique aquellas cuestiones que estructuralmente estaban jodiendo al país y que mientras sucedían sólo la mirada aguda de un intelectual puede ir marcado. Incluso, como pasó con De la Rúa, esa cara de aburrido fue usada para tapar las faltas éticas a nivel personal que con Menem habían quedado asociadas al look fiestero. "Dale, ahora que no andamos en Ferrari por la Gral Paz, aprovechemos a currar que nadie se va a dar cuenta".
Por eso es que yo entiendo que el artículo de Sarlo resalta esas cuestiones éticas para armar un discurso en el que las cuestiones de fondo aparezcan por detrás. Sarlo no se queda en la ética de los gobernantes. Esos temas mediáticos los pone en su texto porque ella sabe que está escribiendo para un medio masivo como es La Nación, y que de ese modo, con esas carnadas conseguiría llevar para su molino aquellas aguas que vienen escandalizadas por las formas del kirchnerismo. Sarlo trata de asimilar corrupción (lo que primero choca con las convenciones masivas) con personalismo en la gestión. Pero el personalismo es una forma de dirigir al Estado que no está prohibida en ninguna parte. Cristina se puede sentir más cómoda gobernando al lado de Máximo que de un profesional valorado por las instancias institucionales de la sociedad, como es lógico. Gobernar es una función ejecutiva, igual en ese plano que manejar una pyme. Una tiene que conseguir que baje la pobreza y la otra conseguir ciertos objetivos económicos. Gobernar un país contiene en su centro la actividad política de la sociedad; es una función más amplia en sus conceptos que lograr un balance contable positivo, pero la función del comando es de una institución es equivalente. Entonces, aquí lo que se discute es las potestades que conviene tenga a su cargo. Cristina sabe que a Máximo lo puede llamar un domingo a la noche para que le vaya a tocar el timbre al proveedor para que no se olvide de que el camión tiene que estar el lunes a las siete de la mañana sí o sí en la puerta de su negocio. Esto no lo puede hacer un con un muchacho que tiene un MBA. La tecnificación no es todo, en ninguna esfera de la vida. El uso que se le debe dar/permitir a la técnica dentro del Estado es lo que se discute. El devenir de ese debate nunca está fijado de antemano porque la sociedad y la política no son cosas técnicas de por sí. Las relaciones humanas personalizadas son con las que cubrimos esos huecos que la tecnificación no consigue llenar. La diferencia entre una amante y una prostituta de la cual no sabemos ni su nombre y que sólo tenemos derecho a ciertos usos con su cuerpo durante media hora, es lo mismo que pasa con el ejemplo de la pyme. Lo que queda por discutir es el nivel de profesionalización que debe tener el estado, no quién decora los salones de la Casa Rosada.

domingo, enero 08, 2012

opinión al margen

 

¿Se puede hablar hoy en día del fracaso histórico de la vanguardia artística (y detrás de esta vendría todo lo que esa denominación sea capaz de arrastrar)?

Para empuñar un lápiz creyendo en la negatividad del objeto que se pretende sabotear en tanto orden constituido, es imprescindible poseer antes, –en seco- una idea, esto es, una representación, de como son las cosas.

Hasta ahí el papel no entra en juego, es un mero espectador que sentado en su butaca espera el turno que le prometieron, y que le tocará.

¿Ser negativo en sentido filosófico contra qué? ¿Por qué? ¿Para qué? De qué modo, dejo de lado esa pregunta, refiere ahí sí a lo instrumental, al saber hacer, al saber ser negativo. Trabajo previo, aprendizaje, profesionalización. Campo de injerencia. Todo está ahí, antes de que el lápiz rebelde se choque con el papel, que mira.

Todo eso se organiza, se ordena, se estructura, aprehende un lenguaje y una socialización, todo eso está ahí tendido para los que quieren ponerse a escribir y decir que lo que hacen es literatura porque no es literatura, porque ellos son escritores, porque quieren ser escritores y caminar por las calles así.

Entonces, ¿a qué es capaz –potencialmente capaz- de oponerse la vanguardia? ¿A la cultura que la porta, que la hizo posible, con la que terminó conviviendo sin problemas? No, todo eso flota en el aire y no se deja atrapar por aquello que hábilmente fue plasmado sobre las hojas de papel. Lo que no se quiere referenciar se guarda, se transmite de boca en boca, de generación en generación. Interviene el afecto y la vida material, claro. Es la cultura que no se toca.

jueves, enero 05, 2012

no hay mal que por bien no venga

 

Su destinatario es, en principio, la izquierda democrática latinoamericana, aunque sus argumentos discuten también con buena parte de los lugares comunes acerca de la isla, estructurados muchos de ellos sobre una concepción de la política que reifica la capacidad de las voluntades individuales a la hora de aprehender coyunturas.

Me dieron ganas de leer éste libro de Claudia Hilb, aquí muy motivantemente reseñado por una tal Daniela Spivak a quien desconozco por completo.

Están buenos estos años kirchneristas porque de un modo –perdón por lo que voy a decir- casi hegeliano, esa moral que durante años ha estado posándose de manera jodida a quienes luchamos por zafar de aquella otra comandada por la Iglesia Católica, comienza a materializarse en la realidad concreta de todos los días, y con eso, mostrando sus grietas.

Me alegran libros como el que parece ser éste de Claudia Hilb porque me hermana a través de ese sentimiento con la sociedad en la que vivo. Me siento menos solo en mi pesadumbre (¿da para tanto?), que ahora por hay hasta me avergüenza, me hace sentir un boludo.

el editor asesino

 

No le podés hacer una entrevista a Agustín Rossi en el número lanzamiento de una revista cultural que se llama Debates y Combates. Qué pena que me dio… Iba con toda la intención de comprarla, hasta que vi el índice… Ahí, al final… No pude.

DEBATES Y COMBATES
Nº 1 - Noviembre 2011

Autores varios

Entrevista a Agustín Rossi, por Fiorella Canoni 173

jueves, diciembre 01, 2011

I have a problem

Me está empezando hinchar las bolas el tono eucarístico en la retórica política.

viernes, noviembre 04, 2011

La misma poronga de siempre

 

Lean esto que se leyó en un congreso en Europa:
Es decir, las características de una vanguardia sin vanguardismo y, lo que es peor, sin visión histórica, sin reflexión acerca de sus condiciones materiales de producción o de la noción de valor en literatura y sin capacidad de generar conocimiento sobre el mundo que nos rodea.
Este muchacho Pron, invitado agradecido a dicho congreso, le pega a toda la literatura contemporánea, a la que divide en dos bandos que serían por un lado los realistas lineales y por el otro los pseudo-vanguardistas, difamadores estos últimos de los nobles intereses que daban sentido a los movimientos de aquellos que realmente justificaron con su irrupción en el mundo del arte el trazado de esa huella originaria, es decir, a las vanguardias históricas. Ese artículo que ahí linkeé expone la dura tesis de que ambas estéticas antes denigradas en el fondo son lo mismo porque las dos terminan cómodos, integrados al mercado literario y de éste modo legitimando al mundo desigual e injusto en el que vivimos. Traidores y mediocres, eso vendrían a ser.
Pero lo que no cambia con esa crítica es el palenque desde el cual se miran las calles por las que se camina. El resultado termina siendo que la literatura en dos brusquedades racionales queda despojada de toda pretensión hermenéutica de la sociedad en la que es producida; ni hablar de que se le ocurra plantear desde el interior de sus recursos cualquier duda trascendental. La literatura no tiene vela en éste entierro salvo que desde su concepción se le adapten “las condiciones materiales de nuestro tiempo” en una jodita dialéctica con lo que “se entiende” que es el arte a partir de Marcel Duchamp.
Categorías cuestionadas a parradas por todos lados, en la indignación de Pron son usadas como la palabra miñoncitos en una panadería. Lo popular también es despachado de antemano debido a que estos muchos seres vivientes que consumen eso son los que legitiman el estado de cosas que no nos gusta:

Que la popularidad sea el criterio determinante de valor en la concepción que estos autores tienen de la literatura es una prueba más de su carácter conservador, entre otras cosas porque la popularidad de un autor resulta del apoyo que recibe su obra por parte de las mayorías; ahora bien, estas mayorías son las que determinan el estado de cosas, de manera que cualquiera que considere que las cosas no están bien (y no se me ocurre quién y con qué argumentos podría afirmar lo contrario), y acepte que no lo están debido a las mayorías, debería escapar de esas mayorías como se escapa de la peste: hasta acabar con la lengua afuera.

Dialéctica berreta: El mundo no me gusta, hay clases sociales, el mercado metafísico tiene la culpa, entonces todo lo que se pueda asociar a él es cómplice. Las personas que nacen, vive y mueren dentro de esa configuración, nada, responsables también. El autor, que debe ser ante todo ético, debe salirse de esa mugre que va carcomiendo al mundo para poder ejercer su rol con dignidad. Pegarle a la lengua en la que se habla, en la que él también habla.
Así se hace otra vida, la del escritor, desde afuera, en la que se escribe en una forma nueva lo que va pasando en ese presente que quedó del otro lado embarrado por su lenguaje pegajoso. Obviamente estando en contacto con la historia.

lunes, octubre 31, 2011

El progresismo de las retenciones

La clave del modelo estaba en la articulación de ese tipo de cambio alto con las retenciones a las exportaciones, que permitieron regular los márgenes de rentabilidad de los sectores agropecuarios y petroleros. Estas, asimismo, también ayudaban a controlar los precios internos al desconectarlos de los precios internacionales.

 

¿Ven? Acá les paso un ejemplo que grafica que la economía no es una ciencia, como ciertos dementes con becas y títulos universitarios se jactan de representar por ahí. Martín Burgos, no lo dice explícitamente, pero piensa igual que el más financista de los columnistas de Ámbito Financiero. El salario real no puede seguir aumentando, esa es la cuestión. Y esto no es todo: Hay inflación porque en los últimos años estuvo aumentando el poder de compra de los trabajadores. Qué va’ser, ¿será así no más la cosa? No se podrá consumir plasmas ni esperar los últimos inventos que Steve Jobs dejó anotados en una libretita para que sus herederos los saquen al mercado. Miren sino:

 

En efecto, la imposibilidad política de compensar una devaluación con un aumento de las retenciones a las exportaciones, planchó el tipo de cambio en el momento de la recesión de 2009, dando lugar al uso de instrumentos de protección a la industria nacional de alcance menor, como el antidumping o las licencias no automáticas, mientras Brasil devaluaba.

Lo gracioso de todo esto es que la solución que estos muchachos tenían, en el mejor de los casos, es decir, si la jugada política de la 125 les llegaba a salir bien, consistía en una captura de la renta de la tierra que siguiese el ritmo necesario del tipo de cambio local, esto para que la comida, que es lo que se “fabrica” en la Pampa húmeda y lo que a su vez se les vende a los Chinos, no aumente mucho acá adentro del país, de modo que ese incremento generado por la traducción de los dólares en una mayor cantidad de unidades de moneda argentina no haga tener que subir los salarios para que los trabajadores no se tengan que morir de hambre y que dicha suba no tome una dinámica que se empalme con la inflación. Porque inflación es que los precios suban. El modelo de Martín Burgos consiste en que la ganancia de los productores de alimentos sea idéntica tanto si se exporta la materia prima de las cosechas como si se la dan a las fábricas de comida para que estas lo vendan en el mercado interno. El precio del paquete de fideos tiene que mantenerse estable medido en pesos locales para que el modelo que algunos jóvenes profesionales tienen en mente cierre. Esta es la manera con la que algunos soñaban controlar la inflación. Pero esto no es posible, no porque sea imposible técnicamente conseguirlo, tal como algunos otros advierten en otros diarios por estos días, sino porque esa dinámica de aumento de retenciones con aumento de devaluación no puede ser eterna. El porcentaje total de la unidad es 100%, el aumento tiene límite matemático. ¿Qué se necesitaría que aparezca desde afuera para que lo que hasta 2007 vino realizando ese porcentaje pase de manos? Viejos sueños inconsistentes que llenan los platos con un guiso hecho de utopías, negligencias y obcecaciones.

Por otro lado está la cuestión estética. Hermosa la tapa que le pone Prat Gay a un columnista de Página/12 que lo había señalado como de derecha.

Derecha e izquierda. La izquierda tiene dueños, porque garpa. Prat Gay se ofende si le dicen que él no es progresista, y luego argumenta. No alcanza con que haya sido parte del gobierno de Kirchner; hay algo ahí adentro que de todos modos disecciona desafiando el mito del líder para poder serle fiel a la historia de una genealogía, que es muy fuerte.

Hay kirchnerismo más kirchnerista que Kirchner, podríamos decir eso pero suena feo aunque algo de eso hay. Suena a desgracia también, y eso es lo que da lástima.

Es que repito, las críticas no deben ser solamente autocríticas, para adentro. Faltan las críticas puntuales que pareciera que se pretenden dejar de lado tapando el agujero con una nueva fase de la historia, que sí sea exitosa y así consiga compensar los errores del pasado en una suerte de batalla final con el relato. Nuevamente, no pasa por una cuestión moral y ni siquiera ética, sino por el funcionamiento de la cosa. Las limitantes que impone arrancar el auto con el freno de mano puesto. Esto lo tendría que estudiar más, hay algo muy denso con la obsesión de salvar al sujeto en el que están constituidas las personas de carne y hueso con responsabilidades concretas en el presente, desde escritores hasta técnicos. El riesgo de que todo cierre en base a una técnica, esto es, un proceder que no discuta sus bases de legitimación sino apenas las facturas de sus engranajes.

viernes, octubre 14, 2011

por lo menos

 

Pron sale a pelearle el legado de Osvaldo a Aira. Esto es una buena noticia antes de leer la nota, más allá de lo que el escrito de Pron sea. No por nada especial contra la lectura que Aira hizo en aquel prólogo sino porque se empieza a rasgar el mito, ese mito cultural, cool y académico a la vez, hegemónico, asfixiante.

Después vemos.

jueves, octubre 13, 2011

pasaba por ahí y me surgió una duda

 

A ver…

Sus “modos de narrar” parecen multiplicarse en una quête que –siempre, en principio, ilusoria–, en este caso, da frutos de gran espectacularidad, colocando al texto en una actualidad no ya del orden caduco del (pos)modernismo, sino en la brecha de las artes del presente: a la manera en que los regímenes (post)modernos de la literatura revisan sus estatutos de representación frente a la forma en que hoy pensamos o ¿seguimos leyendo? eso que, desde 1800 aproximadamente, llamamos literatura:

Esto lo encontré en una reseña firmada por un tal Romero. Habla de un libro de Jimena Nestopo, directora de la revista cyber en la que apareció publicado el asunto.

¿Qué carajo es esa primera persona del plural que lee, que piensa, que duda? Esa autoridad respetuosa y racional que cree leer a uno de los suyos. La actualidad, el texto y ese rebote de ping-pong de entre el sujeto y nosotros, el sujeto y nosotros, el sujeto y nosotros. Esa escenita de profesor bueno que desde el atril simula con yeites aceptados argumentar ante colegas que lo atienden desde sus pupitres. Y el texto ahí en el medio, de ese lado de la puerta del aula. Esos “modos de narrar” que habiendo aprobado Primaria y Secundaria recaen con naturalidad en la problemática de la forma del pensar la actualidad. Pensar. Actualidad. Sobre la mesa de ping-pong. Ahora te toca a vos, mañana me toca a mí, y así nosotros vamos edificando respetuosos ese nosotros en el que conformamos sujetos que se conforman habilitados a jugar en el recreo.

La revista está buena, es linda y práctica. La espero todos los meses, sin ironías, fuera de joda. Es que me hace mal guardarme las broncas adentro, no pasa nada.

lunes, agosto 29, 2011

un comentario al margen


¿No será que eso de las 5 tapas era un mito auto inculcado por esos sectores militantes, y que por eso mismo pudo ganar el gobierno tranquilamente las elecciones del pasado 14 de agosto?
Con esto no quiero decir que no exista una batalla cultural, pero esta no empieza ni acaba en este espacio de disputa entre Clarín y el kirchnerismo. Arrancó mucho antes. Hace muchos años que -en principio tímidamente y en este momento en una alianza discursiva con el Poder Ejecutivo intentando operar como moral implícita de la sociedad- en la esfera pública se viene intentando desplazar el sentido de lo que el común entiendo como popular. En ese sentido Tinelli molesta, le molesta a Biolcati y también a Fito Páez. Hay una suerte de descalce entre la esfera política y lo que podríamos entender como esfera pública. Adjudicarle ese desfasaje a los medios de comunicación es tanto una torpeza teórica como una soberbia militante.
El rating habla, habla del deseo privado y primitivo (si se me permite la palabra) de las personas. Cuando los discursos, desde los medíaticos hasta los que pretenden acariciar un fondo de sentido, son pensados para direccionar la subjetividad de aquel que supuestamente recibirá el mensaje, lo que aparece en escena el algo que retrotrae a los adultos a la etapa escolar, el fantasma de la maestra enojada y cansada, aparece. La risa no es genuina, está calculada, hay una piedra puesta entre la mirada del emisor y la del receptor, que hace ruido y que cansa en la previsibilidad de su repiqueteo. 
Fútbol para todos es el intento del gobierno de acercarse a ese consumo cultural alejado del didactismo y de emparentar a su proyecto nacional con la cultura masiva que fue alojándose en el seno de la sociedad con el correr de las décadas.

sábado, agosto 20, 2011

Qué se vayan todos

 

Se impuso la necesidad de una apelación que superara las frágiles pero necesarias membranas del habla, las que establecen distingos, diversidades, confianzas, lejanías, trabajosas articulaciones que hacen de lo político un hecho con históricas mediaciones y no una ilusión aldeana de “face to face”.

 

No era solamente para De la Rúa, Menem, Duhalde, Chacho, Alfonsín, etc. Era más jodido el asunto, pero parece que los intelectuales oficiales no lo quieren entender, aunque en el fondo sospecho que la ficha ya les cayó.

sábado, agosto 06, 2011

El estado de la crítica

Aunque en tus artículos se haga crítica, nunca te metés contra alguien con nombre y apellido. Las críticas son más bien veladas. ¿Por qué?
Cuando alguien me da un texto para leer, novelas o cuentos, puedo ser cordial y súper brutal, pero en el periodismo no encuentro por qué destruir un libro porque para eso ya está Tinelli. Tinelli produce que nadie lea. Entonces yo intento reivindicar un libro.

Hay un cierto espíritu de época –perdón por la palabra- en el que la crítica no se hace. O sino se critica desde algún lugar, desde algún campo, espacios estos que han ido adquiriendo una suerte de consciencia ideológica, lo que no es mucho más que fijación de la misma e identificación de cada miembro para con la misma. ¿A esto se le estará llamando “politización de la sociedad”?
Fabián Casas cuenta que él critica a aquellos autores que le alcanzan sus escritos dentro de la esfera privada, espacio que en la misma entrevista confiesa que le preocupa defender. Crítica entre amigos o entre pares con buena onda, respeto y reconocimiento. Los medios gráficos (mucho menos los audiovisuales) no son para eso. 
La crítica al texto como ahuyentadora de lectores. El objetivo es ir a por ellos, entonces la "crítica masiva" sale de circulación, queda para un nosotros que se reconoce, que se entiende sin mayores esfuerzos. El campo y la naturaleza de las cosas. El que quiera venir, qué venga, lo estaremos esperando. 
En la ciudad ya está Tinelli. Entonces, clima de trinchera.

lunes, agosto 01, 2011

No me puedo dormir

 
“La señora Lessing es una novelista política, una novelista de ideas. Las ideas son un tema serio, como la política. Pero hay formas de escribir seriamente, y maneras ficcionales de explorar ideas, que evitan la exageración, que conservan la fuerza de la forma de la novela sin que el lector se sienta aleccionado. Otra vez, la sensación es que la ficción está siendo usada como un mecanismo para generar polémica.”
Perfecto, el párrafo que acá arriba figura parece ser que lo escribió una escritora egipcia que hace años está radicada en Inglaterra y luciéndose dentro de la literatura de ese país, habiéndose olvidado totalmente de su origen norteafricano.
A mí me llega ese extracto gracias a que Luciana De Mello, en su columna del suplemento Radar Libros lo pone para ejemplificar cómo lee la literatura esa autora a la cual este domingo ella se predispuso a despedazar.
Bien. Ahora veamos la primera patada al hígado de Luciana a Penelope Lively, la ideóloga del primer párrafo extraído: El tema es el engranaje señalado como “novelista política, novelista de ideas”. Como todo texto es político, como no puede existir la “novela neutra”, –Luciana se apoya en esta concepción de la literatura- queda habilitada la razón instrumental para demarcar el sentido de la escritura de ficción, o sea, en otras palabras, la prosa que vale es aquella que dentro de un estilo esmerado hace aparecer a unos personajes cuyo fin será actuar aquello que el escritor piense respecto de algunas de las diversas cuestiones que atañen a la humanidad. Entonces, se deduce de este campo de operaciones que el mérito se lo llevaran aquellos escritores que acierten con sus piruetas en el afán de asombrar a los lectores que, sentados en las butacas del circo, tengan en su mirada la serenidad para establecer una empatía con las ideas que por debajo de las formas se van develando a lo largo de la obra.
Pero la crítica es otra cosa. No puede salir del texto si lo que quiere es dejar afuera del panteón de los elegidos a algo que pretendió tocar a su puerta. De ahí que, Para Luciana, la malformación de Consecuencias se la lea en:
 “El principal problema de la novela: Que no haya secreto. Y la novela familiar por definición se origina alrededor de un secreto, que claramente no necesita ser dicho, ni siquiera insinuado, pero que debería estar latente en alguna parte, en algún resquicio.”
La forma de la novela ya está catalogada de antemano. Si hay familia y no hay secreto, está bochada. Hay novela de familia si aparecen padres, hijos y nietos que cuentan sus vidas. Ahí dentro tiene qu estar el secreto, tiene que haber algo oculto sino no pasa nada, nada importante, la novela es mala.
Según De Mello no hay conflicto en una literatura que pretende en su literalidad se lee el deseo demostrar todo lo que  a la conciencia narrativa va apareciendo y que por eso se da "el lujo" de postular el secreto -la trama- en la superficie de las palabras lisas. No se acepta la libre interpretación del lector. El sentido se exige que esté puesto por el autor. El sentido aparece allí, en la vocación del concepto más que en el orden narrativo. La aspiración de la literatura que le gusta a Luciana son oraciones contorsionadas que aspiran al sentido oculto. Para esta visión del arte el éxito de la obra se realiza si tras el virtuosismo en la escritura, la pretensión del autor consigue ser leída en tanto tal. Habilidosos de las ideas. Relojeros artesanales. Esa concepción de la literatura tiene como fin la empatía política, ideológica, tras el desvelamiento del sentido. Innovación en las formas de la escritura y empatía política, eso es lo que festeja la crítica que postula De Mello. 
Ese juego de esconder para terminar mostrando lo que todos conocemos parece ser el secreto requerido de esta suerte de mímesis ideológica y profesional, trabajada para ligar formas que deforman la expresión corriente con ideas preestablecidas, esas sí, divulgas y urbanas. Ideas que ya están previas al sujeto que escribe, porque de lo contrario no podrían funcionar dentro de la estética que las requiere para el momento de reconocimiento. Y además, ¿qué de novedoso se le va a ocurrir a un escritor de modo racional en su cocina previa extra textual? Por suerte para ellos, la hegemonía crítica que les reclama ideas veladas, no les pide originalidad sino reconocimiento. El vínculo demandado entre autor y lector no es sensorial para con imágenes de cosas que andan por la calle, ese estética ya ha sido descartada.
Me deprimo. No quiero que se valore eso.

lunes, junio 27, 2011

Derechos Humanos en la Argentina, un debate

Me parece brillante este debate que están teniendo Ricardo y Daio, sobre todo esta última parte del mismo en donde se dicen cosas que al menos yo no las escucho en todos lados.

Y a mí me saltó una ficha gracias al punto al que el debate ha llegado.

El problema hoy en día está en que la autocrítica no puede ser solamente en lo que refiere a la táctica con la que se usaron las armas. No alcanza con aceptar que "en tal año, o después de tal evento, ya no era tiempo para la violencia armada". Es necesaria una autocrítica que contemple al otro, a ese otro al que el espacio de la política nacional también involucraba por el mero hecho de aceptar la condición universal de la ciudadanía.

La violencia por parte del pensamiento de izquierda desplegado nunca tuvo lugar durante el siglo XX en la Argentina. Tomar la bandera de los Derechos Humanos guardando bajo el colchón aquel carnet de vanguardista, es una contradicción que esta sociedad no acepta. Y el concepto de mercancía no es ajeno a todo esto. Aunque de un primer fogonazo disparado a la reflexión parecieran antagónicos en su propio funcionamiento, hay que decir que DDHH y mercancía vienen estando conformando una identidad hace muchos años en la Argentina. La visión hegemónica que tienen los DDHH en éste país (Bonafini) no piensan en el otro, en el diferente, simplemente luchan por ganar espacios, igual que la mercancía; la lógica es la misma. La política de DDHH ha sido absorbida en la contienda que todos las ideologías tienen acerca de todos los temas. Esa visión hegemónica de los DDHH no se ha reservado para sí un espacio autónomo, al menos no lo ha hecho con el suficiente ahínco porque no ha querido hacerlo, porque entendió que solamente cambiaban las reglas de juego tras, en el mejor de los casos, asumir los errores tácticos que los miembros de las agrupaciones maltratadas por el Estado terrorista habían cometido en el pasado, en el contexto en el que fueron reprimidas fuera de la ley. O sea, lo que quedó fueron reglas de juego nuevas bajo esta democracia de la pos-dictadura y una tibia autocrítica personal a niveles de estrategia. Por esto es que Schocklender no sorprende. Si nada "de fondo" se ha modificado, afanar en democracia bajo este capitalismo desigual es asumido como una travesura de juventud, la cual, "en el peor de los casos", se puede entender a posteriori como un error táctico que restará algunos votos en la elección de Octubre.

Se necesita la autocrítica que contenga al otro que piensa totalmente diferente a uno porque ese es en verdad un otro, porque un compañero no es un "otro", es "uno mismo". Esto sería ni más ni menos que una autocrítica ética. Y esa sí no tendría nada que ver con la lógica de la mercancía. El espacio de los DDHH pasaría a ser diferente al actual. No sé cómo sería, pero seguro diferente al "bonafinismo", ese movimiento obsesionado por escribir la historia que todavía están viviendo. Descolgar cuadros, taparle el prólogo a Sábato y demás, todos terrenos conquistados con el rótulo de los derechos humanos pero que viven una ideología de lo propio en la que todo lo demás que esa institución que en Occidente ha sido un gran paso de la última mitad de siglo, queda volando por ahí, sin control, sin debate serio ni adentro ni afuera porque eso tiene dueño en este contexto nacional y político que se llama Argentina. Así, eso que se llama derechos humanos termina no importándole mucho a nadie, sin que nada afecte a esa ideología que en este país representa a los derechos humanos.

miércoles, junio 08, 2011

La fuga de la crítica

Ese tonito es el que viene haciendo pata ancha en las universidades públicas hace un tiempo largo ya. Kaufman es parte de esa función discursiva que vive muy bien en éste mundo. No está mal en sí mismo lo que hace, pero le falta hacerse cargo de esa segunda ficha que su "corporación ideológica" ha logrado ubicar en esta sociedad. Lo que quiero decir es que ese discurso no es extraño a esta realidad en la que vivimos todos. Y desde ahí habla -no sólo Kaufman es el que se pone a batallar desde ahí sino todos los que forman parte de ese lugar -queriendo seguir ocupando el espacio de la crítica pero ahora desde el poder institucionalizado, pero para eso necesita seguir ocupando el lugar de la izquierda. De ahí es que su discurso está básicamente dedicado a "destapar" falsos críticos, es decir, asociarlos a "la derecha".

Eslabones fijos, escenario conservador dibujado en esa escuela; escenario en el que él ocupa un lugar importante dentro de "los buenos", y para eso es necesario que existan "los malos". Y ahí están los mismos eslabones retocados por el tiempo. Dibujar ese cuadro es su trabajo. Cambian las formas pero el resultado es el mismo para Kaufman. La palabra dictadura es fundamental así como lo es la palabra "arte" para los museos contemporáneos. Autoridad para establecer continuidades más allá de los cambios en la sociedad, todo cuestionamiento a esa "segunda ficha" que el sector de Kaufman logró meter en el presente de la Argentina lo van a sentir como un ataque. Así no más, un ataque. No pueden (no quieren) tratar de entender lo que ese otro discurso dice porque cualquier modificación en dicho escenario automáticamente los hace bajar posiciones a ellos, identificados con aquello que tuvo su historia trágica hace muchos años y mientras tengan fuerza se van a dedicar a que aquella sea una historia del héroe, con final feliz, sin fisuras. Suena ingenuo, infantil, casi, por eso ese "llanto" obsesivo del que algunos estamos cansados. Cansados de ver a la moral utilizada como arma. Schockender no pertenece al mal, el mal es la retórica gráfica de una revista. Nunca una autocrítica, eso generaría fisuras en ese cuerpo duro armado por el discurso de los Kaufman, seguro. Se tienen que ir, ya dieron lo que tenían para dar, ahora sólo son sacerdotes que dictaminan y marcan a los demonios que van apareciendo.

domingo, mayo 29, 2011

Lo peor del kirchnerismo

Fresquito, fresquito, les entrego una muestra comprobatoria hasta las últimas huellas que puede llegar la columna dominical de un diario. No puedo creer lo que voy a compartir con Ustedes para que vean dónde está el huevo de la serpiente, es decir, buena parte del porqué del fundamentalismo:

El oficio de la crítica literaria, que Sarlo practica con general beneplácito, no soporta bien su traslado a la política, como bien saben quienes admiraron la obra de David Viñas, porque esta materia no se circunscribe a un texto fijo ofrecido a la interpretación del lector, según establecieron Hegel y Perón.
¡¡¡¡según establecieron Perón y Hegel!!! Cierren todo, listo
.

martes, mayo 10, 2011

Sábato afuera

Muy buena nota sobre Sábato.

El tema Sábato va a merecer largas páginas en los libros que hablen de la hegemonía cultural de éste país. Sábato terminó jugando como una suerte de tercero excluido en lo que sería una lectura filolacaniana del asunto. Esa especie de pacto tácito entre Bioy, Hebe de Bonafini, Marta Minujín y ciertas lecturas acerca de lo que se estaba escribiendo sobre filosofía en Europa en las décadas del ’60 y ’70 que hizo la gente que copó el espacio social de la academia en las principales universidades públicas después de la dictadura. Toda esta última gente que generó a su vez ese link entre lo único abiertamente de izquierda que tenía el Estado en el gobierno de Alfonsín (aquellos sectores de la universidad que se proclamaban como tales) y las organizaciones que afines a esa identificación habían sufrido sobremanera la represión de los años anteriores. Así el debate pasó a ser entre el viejo marxismo y los diversos intentos de “modernización” del mismo. Sábato sobraba en un contexto así. Podía aparecer alguna noche en el programa de Neustadt, pero ahí no se jugaban las cosas que realmente valían. Lo que hoy es el kirchnerismo, se estuvo cocinando allá, en el lugar donde se cocinaba el preparado cultural en el que no podía entrar ni una pizca de Sábato. En ese otro lado que muchos entendieron como aguantadero de lo que había sido su adolescencia argentina cargada de experimentos con el peronismo. Esta supervivencia tanto del marxismo como de la ciencia dura en el campo cultural hoy es fundamental para estructurar discursos a todo nivel de la sociedad, que se instalan con cierta facilidad en el espacio de la legitimación, y así consiguen este control de la hegemonía cultural de la que tanto se habla.

viernes, abril 29, 2011

Ajustes necesarios y estetización de la política

Leandro, no voy a ser el yo el que defienda lo que fueron las AFJP en la Argentina. Lo que te voy a decir al respecto es que sobre ese tema estás concluyendo lo mismo que yo. Si las AFJP tenían ese caudal de dinero porque el contrato que tenían con el Estado de ese momento les permitió solo recaudar y no pagarle a los jubilados es otro punto de vista que, aferrado a la realidad histórica, termina diciendo lo mismo que yo: Sin las AFJP ese caudal de fondos y menos aun esas participaciones en las empresas privadas de las que hoy se está hablando hubiesen sido posibles. Es una realidad histórica que ambos dos podemos ver, pero que vos preferís teñir la situación con un color que necesita demonizar a las AFJP. Como te decía al principio, no voy a ser yo el que las salga a defender, pero sí voy a ser el que trate de entender el devenir histórico sin atarme a fanatismos que en este caso te nublan un poco la vista. Y te comento, que la banca rota del Estado argentino ya venía desde antes. ¿Te acordás de Norma Plá? Bueno, el problema de los jubilados ya venía desde antes, y por algo la mayoría de los que eran trabajadores activos y estaban en blanco no bien tuvieron la chance huyeron de lo que venía siendo el devenir estatal que los terminaría depositando a la cola de los beneficiarios entre los que de alguna manera están insertados en el sistema. Por supuesto, el sistema alternativo que proponían las AFJP era inviable en buena medida por las explicaciones que vos das. Esas décadas en las que hasta en el plano teórico el Estado debía ocuparse de pagar todos los meses a los jubilados mientras las AFJP solamente se encargarían de hacer inversiones con el dinero de los activos que les iba entrando no tenían sentido y fueron un curro planificado. Pero eso fue solamente una parte del asunto del Estado argentino. Y el default hubiese llegado igual porque el tipo de cambio 1 a 1 era la madre de todos los problemas a partir del año ’91 y nadie se predisponía a cambiarlo porque eso implicaba prenderse fuego a sí mismo junto con el Estado y la nación, tal como pasó en diciembre de 2001 sin que nadie quisiese que suceda de ese modo.

Lo del INDEC ni te lo contesto. No soy yo el que hace rato habla del “índice del supermercado”. Vos sabés que es así. Y también sabés que por 4% nadie se levanta de la cama. Más sesudo habría que ponerse para calcular escenarios económicos del país con y sin inflación. Seguro que cada uno de estos escenarios afectarían a los trabajadores de manera distinta, no sé en qué medida se agrandaría esa diferencia entre uno y otro escenario porque no me he puesto sesudo esta mañana.

El tema de la represión. Para empezar, no creo que Macri sea Gengis Kan y que quiera cagar a palos a cualquiera que corte una calle. En estos casos en donde la violencia política entra en escena, trato de ver con un poco más de detalle. La demonización de Macri no suma, es un panfleto. Empezaría tomando en cuenta que la fuerza policial que tiene jurisdicción sobre el territorio gobernado en primera instancia por un partido político está controlada por su más antónimo rival. Y acá ya nos estamos metiendo en la cuestión que originó todo este debate en el post. Hay un gobierno nacional que se siente de izquierda a pesar de que está aliado con la CGT que tiene un “afiliado íntimo”, para llamarlo de alguna manera, al que se le escapó un tiro cuando un grupo de trotskos cortaron las vías del tren, territorio éste del gobierno nacional y de sus aliados por donde se lo mire. Pero ese mismo gobierno nacional no manda la policía federal a implementar la ley en el caso del Indoamericano, por más que había una orden judicial y estaba todo el marco que el Estado de Derecho utiliza para que la represión no sea salvaje. Pareciera como que el gobierno nacional no quiere deshacerse de esa retórica que es capaz de posarse muy bien detrás de unas cámaras de televisión durante varios días durante los que se produce una tensión que deja a Macri embanderado con la derecha y a ellos en la misma foto aliándose simbólicamente con aquellas personas que no tienen nada, con los últimos desplazados del sistema, pero sin hacerse cargo del deber gubernamental que en ese momento les correspondía. Pero esto no es casualidad, para cumplir con esa "administración legal de la represión" era necesario deshacerse del relato de ese otro que tiene como estructura fundante ver al poder desde la vereda de enfrente. Por eso no es casualidad que cuando el conflicto toca intereses directos, el gobierno prefiera reprimir "ilegalmente", como fue en el caso en el que los manifestantes -errados o no, esto también queda para discutir largamente -corrían por izquierda una situación que tocaba intereses directos. Esto también es parte de la actualización necesaria de la izquierda argentina. Una izquierda que está en el poder y que por ende tiene que deshacerse de los elementos de derecha que están acostumbrados a sentarse en la mesa de las decisiones importantes del país (por más que hoy en día te sonrían) y también actualizar el discurso de la izquierda, y esto va a implicar criticar a aquellos otros que han ganado un lugar en la sociedad argentina pero que no tienen su constitución sobre el poder “real y concreto” como lo son la Casa Rosada y el Congreso.

Listo, saludos.

domingo, abril 24, 2011

libertad sexual (1.1)

Juanma, ¿el tema sabés cual es? Que el sentido de las palabras no lo determinás vos ni Terranova ni nadie. No es porque sean Uds o por la ideología que tienen que están privados de ese derecho. La cuestión es que las palabras puestas a circular en determinado tiempo y en determinado lugar “no funcionan así”, no son lo que el sujeto autor de las expresiones que las contienen quiera que sean.

Si fue un encare o un influjo circunstancial de la consciencia de Terranova quedará para su autobiografía, acompañada de todas las aclaraciones que sean necesarias, pero la palabra “pijazo” en los primeros meses del año 2011 en la ciudad de Buenos Aires no tiene ese –para decirlo de algún modo –sentido automático que consigue sin más la seducción y la aceptación elogiosa por parte de la mujer a la que la expresión que la contiene es dirigida. I’m sorry, pero hay gente que piensa distinto y que ese pensamiento ubica a la palabra “pijazo” en un sitio denostativo de la retórica machista.

La lucha para que “pijazo” deje de implicar violencia es algo que van a tener que dar aquellos hombres que quieran regodearse soltando expresiones que contengan esa palabra, protagonizando escenas de la vida real en la que el deseo es puesto sobre la mesa sin más, de modo directo, en un contexto en el que el rechazo por parte del otro, de aquel que no tiene pija o que poseyéndola en su cuerpo no gusta de usarla en la vida sexual, sino que a ese órgano del cuerpo masculino lo entiende en su deseo como “objeto” venido de afuera. En este caso un afuera que se presenta salvaje, es decir, no mediado por la cultura en los términos aceptados en la sociedad que se vive. No respetar los códigos establecidos al momento de generar una comunicación con alguien que se sabe que es diferente a uno, y por eso mismo es objeto de deseo, implica violencia. Violencia que se sabe impune. Uso está expresión a consciencia de lo que escribo y por eso mismo viéndome en la obligación de aclarar en éste momento, en esta misma página, que no quiero poner en un pie de igualdad a éste acontecimiento con otras impunidades que está sociedad padece de las que hoy en día se está por suerte encargando la Ley. Acá la violencia consiste en un goce sobre el otro previamente a la aceptación de ese otro y eso mismo arma una escena artificial. El mero uso de esa palabra genera ese goce en el macho argentino que fue quien estableció las reglas de esa escena posteriores a la “transgresión”. Este “teatro” de la única manera que es factible es a través del protagonismo exclusivo del autor del acto transgresor puesto en circulación frente a la mujer, esa que es implicada sin que medie ninguna invitación. La transgresión aparece en la comunidad donde esa mujer desarrolla su vida sexual, no en el arte, por eso mismo es transgresión, por eso mismo ese momento es violencia.

Uso está expresión a consciencia de lo que escribo y por eso mismo viéndome en la obligación de aclarar en éste momento, en esta misma página, que no quiero poner en un pie de igualdad a éste acontecimiento con otras impunidades que está sociedad padece, de las que hoy en día se está por suerte encargando la Ley. Lo que pretendo es ubicar el tema que venimos tratando, pero no encuentro una palabra que represente la situación que aquí se ha dado justamente en el ámbito de “derechos” no establecidos por el Estado, pero que se saben amparados por una historia, la del machismo, que aún hace pie en nuestra sociedad. El problema del lenguaje que a mí me atañe a la hora de representar lo pienso no es ajeno a todo esto que nos fastidia. Es el hueco en el que se hunde la expresión al querer aclarar algo está oscuro y en el que por ende no se consigue determinar una definición que vaya a ser aceptada por todos. Aceptada sería en algún lado sinónimo de “comprendida”, por eso la uso. Y con “impunidad” el hueco se hace más oscuro y más peligroso. ¿A dónde voy? Allí donde estamos todos, esa es la idea. Desligando a la palabra referente del uso particular que viene teniendo en éste ambiente para llevarla un a uso más general en el que, rompiendo la asociación hegemónica con el caso emblemático, pueda armarse una suerte de asociación proporcional con otros hechos impunes en relación al referente histórico clavado en esta sociedad. Crímenes no legalizados que anclados en esa palabra y zambullidos dentro del marco del Derecho puedan ir encontrando el lugar de la Justicia que les corresponde para que vivamos mejor. Yo por el momento no encontré otra palabra mejor para hablar de violencias corrientes no penadas y admitidas.

Derechos de unos que luchan por pasar a ser de otros y que hasta la fecha han llegado a conseguir en un inconformismo, ante la todavía mirada ajena del Estado, de la cultura de masas y de elite mezcladas por la diferencia sexual, el delicado titubeo que mueve al sentido de la palabra de un lado para el otro en la capacidad de generar disonancias en las personas que la escuchan. Dos caras de una misma moneda que ni la imaginación consigue parar de canto. Aquí estamos.