jueves, enero 05, 2012

no hay mal que por bien no venga

 

Su destinatario es, en principio, la izquierda democrática latinoamericana, aunque sus argumentos discuten también con buena parte de los lugares comunes acerca de la isla, estructurados muchos de ellos sobre una concepción de la política que reifica la capacidad de las voluntades individuales a la hora de aprehender coyunturas.

Me dieron ganas de leer éste libro de Claudia Hilb, aquí muy motivantemente reseñado por una tal Daniela Spivak a quien desconozco por completo.

Están buenos estos años kirchneristas porque de un modo –perdón por lo que voy a decir- casi hegeliano, esa moral que durante años ha estado posándose de manera jodida a quienes luchamos por zafar de aquella otra comandada por la Iglesia Católica, comienza a materializarse en la realidad concreta de todos los días, y con eso, mostrando sus grietas.

Me alegran libros como el que parece ser éste de Claudia Hilb porque me hermana a través de ese sentimiento con la sociedad en la que vivo. Me siento menos solo en mi pesadumbre (¿da para tanto?), que ahora por hay hasta me avergüenza, me hace sentir un boludo.

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