lunes, enero 23, 2012

soy medio pelotudo

Esta tarde fui a hacerme unas plantillas. Piso mal, no sé, y eso me genera contracturas en el pie, la pierna, la espalda, el cuello y la cabeza.
Una vez ahí, con la horma ya calada por el ortopedista, le pregunto de onda: ¿Qué hago con una zapatilla que me aprieta me aprieta en el dedo chiquito? Regalalas ya, fue lo que me contestó sin dudar. Ah, yo pensaba que con el uso el cuero se iba a ir adaptando a mi pie, se iba a estirar y final feliz, me iba a dejar de hacer sufrir al caminar. No, -nuevamente el profesional- es al revés, el pie se va adaptando al zapato y no al revés.
Debí asumir que se trató de otra mala pasada de la cultura del ahorro.
¿Por qué sufro apegado a los objetos antes de privilegiar mi impulso más nato a deshacerme de ellos?

0 comentarios: